Hermandad de la Esperanza (Carmona)
Автор: Herencia Sacra
Загружено: 2026-01-29
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Описание:
Real, Ilustre y Fervorosa Hermandad del Santísimo Cristo de los Desamparados y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Coronación de Espinas, María Santísima de la Esperanza y San Juan Evangelista.
• Sede: Parroquia del Salvador
• Día de Salida: Domingo de Ramos
• Historia:
La hermandad de la Esperanza se funda en 1566 en el seno de la primitiva parroquia de san Salvador como corporación letífica bajo la intención del gremio de pañeros de dedicar culto a la Transfiguración del Señor; contando con la obligación de mantener la veneración a la Fe y la Esperanza de nuestra señora, representada en una imagen de gloria con Niño, y a la virgen del Socorro. Sin altibajos pasó su primera centuria, hasta que en 1657 se le agrega la corporación del Dulce Nombre de María, proveniente del templo de san Bartolomé, lo que supone, a la postre, un cambio de rumbo que llevará a su conversión en cofradía de sangre.
De este modo, apenas un año más tarde la entidad resultante forma ya parte de la nómina de la Semana Santa y, al poco, encarga su Ecce Homo. Todo un esfuerzo económico que pasó factura a la hermandad hasta el punto de llegar casi al empeño del joyero y los telares.
En 1732 las nuevas ordenanzas gremiales obligan a los tejedores locales a pertenecer a la cofradía.
Para entonces la corporación cuenta en la calle con un cortejo estable de tres pasos. El primero con la imagen cristífera y Pilatos asomados a una barandilla dorada, seguido de san Juan en su parihuela y la Virgen bajo palio de cajón con letras y guarnición de plata. Un grupo de nazarenos visten túnicas loberas, otros trajes de calle y, los menos, ropas perdoneras con el rostro descubierto. Su deambular era conocido por los cuantiosos ágapes con los que se agasajaba a los cargadores y los estruendosos vítores de su recogida, no sin queja de las autoridades civiles y eclesiásticas.
El paso de Fernando VII por Carmona en 1823 dejó tras de sí el nombramiento del monarca como hermano mayor perpetuo y, por consiguiente, la realeza corporativa. Con la desamortización eclesiástica la hermandad decayó quedando en suspenso durante el Sexenio Democrático, hasta aprobar reglamento de enterramiento en 1897 que funcionó como nueva regla. Durante la II República y la Guerra Civil no procesionó, y con anterioridad lo hacía de manera intermitente, unas veces la tarde de los Jueves y, desde fines de siglo, los Viernes.
Los años cuarenta del siglo XX supusieron su definitivo impulso. Desde entonces los nazarenos de capa blanca y capú morado procesionan cada Domingo de Ramos acompañando al Cristo de la Coronación, y los de antifaz verde iluminan el camino de la Esperanza. Hoy la hermandad cuenta con un grupo joven pujante unido a la devoción a san Juan y un nuevo titular, el Cristo de los Desamparados, que procesiona en la mañana del Viernes Santo.
• Nuestro Padre Jesús de la Coronación de Espinas:
Aunque se ha venido atribuyendo a Pedro Roldán, entendemos que, si bien se encuentra cercano a la órbita formal de este obrador, su ejecución debe retrasarse hasta los años 80 del siglo XVII. El reposo de la figura, la blandura de su anatomía, la falta de pathos en la expresión, los cabellos cerúleos, el leve contraposto, la pesadez de los paños y el pormenorizado juego de manos remiten a trabajos posteriores. Una realidad corroborada en la reciente restauración que puso de manifiesto la calidad su encarnadura recorrida por delicadas mortificaciones.
• María Santísima de la Esperanza:
La imagen dolorosa con la advocación de la Esperanza se incorporó a la cofradía a comienzos del siglo XVIII. Se trata de una obra de candelero cuyo busto ha sufrido cuantiosas modificaciones en las últimas décadas del siglo XX, siendo sus manos realizadas de nuevo cuño por el imaginero local Antonio Eslava. Retrata a una mujer joven de cuello esbelto y rasgos faciales pronunciados. Históricamente se acompaña, a veces bajo el mismo palio y otras en parihuela independiente, por una figura sanjuanista de la misma época y de buena factura, hoy también titular.
• Cristo de los Desamparados:
Crucificado de comienzos del siglo XVIII procedente del colegio de san Teodomiro. Se sostiene sobre cuatro clavos, contrariamente al decoro iconográfico sevillano. Destaca en el desarrollo de su potencia anatómica y el juego de paños.
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