CRIMEN_ANA_ORANTES_(RECONSTRUCCIÓN)
Автор: CRÍMENES Y SUCESOS REALES ESPAÑA 🙅💢
Загружено: 2023-11-30
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Durante cuatro décadas, Orantes intentó escapar de su situación muchas veces; acudió a la policía, intentó divorciarse. Pero vivía en España, donde, como en casi toda Europa, no existían leyes que protegieran a la mujer de la violencia doméstica.
Su divorcio fue finalmente concedido en 1996. El año siguiente, Orantes superó sus miedos y salió en televisión para hablar sobre el abuso que había sufrido. Trece días después, fue asesinada por su esposo de una manera tan cruel que la gente sigue hablando de eso hoy en día.
Al contar su historia, Orantes tenía la esperanza de que otras víctimas de violencia doméstica encontraran consuelo en saber que no estaban solas, que se podía hacer algo por mujeres como ella, mujeres que se casaron siendo muy jóvenes sin saber bien qué hacer.
Pero contar su historia solo había provocado, una última vez, la furia de su esposo. Al final, fue su trágica muerte, ocurrida el 17 de diciembre de 1997, la que llevó su historia a la conciencia nacional y allanó el camino para la promulgación de reformas legales importantes que protegerían a las mujeres españolas.
Los problemas empezaron apenas regresó. Parejo mantuvo a Orantes bajo estricta vigilancia.
Parejo le dijo que ella era demasiado inculta como para permitirle hablar y le prohibió asistir a las bodas de sus propios hermanos. Orantes dijo que visitaba a su madre en secreto, porque “yo no podía ver a ninguno de mi familia. Él me quitó que yo viera a mi familia”. Cuando su madre le preguntaba por sus heridas, Orantes decía que se había hecho daño al desmayarse por tener la presión baja.
“No tenía adónde irme”, dijo. “Yo tenía que aguantarlo. Tenía que aguantar que me diera paliza sobre paliza".
Orantes dijo que había ido a la policía más de una docena de veces para reportar los maltratos. Pero no existían leyes que la ayudaran. El divorcio se había legalizado en España apenas en 1981 y, cuando Orantes intentó abandonar a su esposo, él convenció al juez de que le negara la solicitud de divorcio.
Incluso luego de que su divorcio fuera concedido en 1996, ella y Parejo continuaron compartiendo la casa, viviendo en pisos diferentes, por recomendación de un juez de paz que había buscado mediar entre ellos.
Fue en esa casa —en el pueblo de Cúllar Vega, en la región del sur de Andalucía— donde Orantes fue asesinada. Parejo la golpeó, la ató a una silla, la roció con gasolina y la encendió en llamas mientras seguía viva.
Se cree que fue la mujer número 59 en haber sido asesinada como resultado de la violencia doméstica ese año en España, aunque el país no llevaba estadísticas oficiales en aquel momento.
En aquel momento, España era controlada por un gobierno conservador cuyo vicepresidente primero, Francisco Álvarez-Cascos, desestimó el asesinato como un “caso aislado obra de un excéntrico”. Sin embargo, muchas mujeres empezaron a crear asociaciones para recoger evidencias de violencia doméstica, ayudar a las víctimas y presionar más a los políticos para que intervinieran.
En 2004, luego de que los socialistas regresaran a la presidencia, el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero introdujo una ley sobre la violencia de género que en aquel momento fue considerada una de las más avanzadas en Europa.
La ley endureció las sentencias contra los agresores, al mismo tiempo que les dificultó que contactaran a sus víctimas. El gobierno también estableció tribunales especiales para atender los casos de violencia doméstica y les facilitó a las mujeres el reporte del abuso a través de una línea telefónica gratuita.
“Ana Orantes marcó un antes y un después en España”, dice Miguel Lorente, profesor de medicina en la Universidad de Granada, quien se desempeñó como funcionario del gobierno y supervisor de las leyes de violencia de género durante la presidencia de Zapatero. Su asesinato, añade, ayudó a modificar no solo la legislación española sino el discurso público “en una sociedad donde los medios y todo el mundo siempre se refirió a ese tipo de homicidios como crímenes pasionales, celos y cosas que solo sucedían en la periferia de España”.
Parejo fue acusado de asesinato y sentenciado a 17 años de prisión. Falleció de un infarto en la cárcel, en noviembre de 2004, con 69 años. La nueva ley española sobre la violencia de género entró en vigor un mes después.
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