Jesús de Nazaret ♫♪
Автор: Aldo De los Santos
Загружено: 2025-12-19
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“Amaos unos a otros; como yo os he amado”...
Cuando el mundo estaba por caer
y olvidó por completo en creer,
Dios lo miró con compasión
y supo que necesitábamos amor.
No quiso hablar desde el cielo,
ni imponer su condición,
prefirió vestir de carne
su infinita compasión.
Decidió bajar Él mismo,
tomar nombre y respirar,
vestirse de piel y tiempo
y así enseñarnos a amar.
Buscó una fe sin condición,
una voz sin ambición,
y encontró en María una madre
que no pedía explicación.
El Espíritu la envolvió
con una caricia de Dios,
y en su vientre fue creciendo
la promesa del amor.
Ella no pidió señales,
no exigió seguridad,
abrió su alma con encanto
y confió en su verdad.
Bendita madre del silencio,
bendita fe sin condición,
por ti Dios tocó la tierra
con un nombre y un corazón.
Jesús, hombre que consuela,
nombre escrito con bendición,
eres Dios que se hizo vida
para hablarnos del amor.
Creciste lejos del oro,
del aplauso y del poder,
entre el pan, el sol y el trabajo,
aprendiendo a comprender.
La madera fue tu escuela,
el silencio tu canción,
y en lo simple de tus días
maduró tu corazón.
No buscaste ser distinto,
solo fuiste fiel y humano,
Dios caminando despacio
por el polvo cotidiano.
Un día saliste a anunciar
que el amor podía sanar,
hablaste en historias simples
que sabían despertar.
Te sentaste con los rotos,
levantaste al que cayó,
diste nombre a los olvidos
y esperanza al pecador.
Yo te escuché con el alma,
porque en tu forma de hablar
Dios no cerraba las puertas,
Dios enseñaba a perdonar.
Jesús del camino abierto,
voz que no sabe juzgar,
cuando pronuncio tu nombre
todo vuelve a su lugar.
Eres luz sin imponerte,
verdad dicha con amor,
Dios hecho palabra viva
para el pobre corazón.
Pero amar sin condición
tiene un precio que pagar.
Tu verdad incomodó
a quien no quiso cambiar.
Ataron tus manos sinceras,
te juzgaron sin razón,
pero nunca se apagó
tu amor y tu compasión.
No bajaste la mirada,
no negaste lo que eres,
preferiste ser fiel
aunque ardiera tu piel.
Te vi sufrir en la cruz
que no supo detener
al amor que hasta el final
eligió permanecer.
El cielo guardó silencio,
la tierra aprendió a llorar,
y tú seguiste perdonando
cuando dolía respirar.
No fue derrota tu entrega,
fue la forma más real
de decirnos para siempre
que Dios sí sabe amar.
No nos dejaste coronas,
ni promesas de poder,
nos dejaste la manera
de vivir y de creer.
Hoy te canto desde el alma
que aprendió a volver a amar,
porque en medio de mis sombras
tu luz nos enseñó a actuar.
No te canto desde el triunfo
ni desde la perfección,
te canto desde la herida
que sanó con tu perdón.
Tu camino sigue vivo
en quien decide entregar,
en la mano que se abre,
en el que vuelve a empezar.
Y mi canto se hace vida
cuando entiendo, en lo profundo,
que amar como tú amaste
es la luz que salva al mundo.
"Perdónanos, Señor,
Gracias por bajar de los cielos
y quedarte en nuestra historia,
por darnos tu vida
y salvarnos con tu amor y tu bondad".
-Aldo De los Santos.
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