Los muchachos de antes no usaban gomina Película E. Carreras FINAL
Автор: MultiFa74
Загружено: 2011-05-02
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Tema musical del final
TIEMPOS VIEJOS
Letra de Manuel Romero
Música de Francisco Canaro
1925
Fue estrenado por José Muñiz en "La Maravillosa revista" de Manuel Romero y Luis Bayon Herrera. Carlos Gardel lo grabó en 1926.
Te acordás, hermano, qué tiempos aquellos!
eran otros hombres, más hombres los nuestros,
no se conocían coca, ni morfina,
los muchachos de antes no usaban gomina.
Te acordás, hermano, qué tiempos aquellos!
veinticinco abriles que no volverán,
veinticinco abriles, volver a tenerlos,
si cuando me acuerdo me pongo a llorar.
¿Dónde están los muchachos de entonces?
Barra antigua de ayer ¿dónde están?
Yo y vos solos quedamos hermano.
Yo y vos solos para recordar...
Te acordás, las mujeres aquellas
minas fieles de gran corazón,
que en los bailes de Laura, peleaban
cada cual defendiendo su amor.
Te acordás, hermano, la rubia Mireya?
que quité en lo de Hansen al loco Cepeda;
casi me suicido una noche por ella,
hoy es una pobre mendiga harapienta.
¿Te acordás, hermano, lo linda que era?,
se formaban ruedas pa' verla bailar;
cuando por la calle, hoy la veo tan vieja,
doy vuelta a la cara, y me pongo a llorar.
La rubia mireya se ha convertido en uno de los clásicos del tango, la curiosidad de muchos llevó a investigar si de verdad existió.
Una película de 1948 relata la historia que se cuenta en el tango
Esta misma historia fue llevada al cine, también por Manuel Romero en su condición de director, donde la actriz Mecha Ortiz le dio su impronta definitiva.
Es muy probable que muchas frecuentadoras de las "milongas" de aquellos tiempos hayan usado el nombre como seudónimo. Lo cierto es que ninguna fue identificada como la auténtica Mireya inspiradora del tango.
Podemos completar esta crónica con una curiosidad. Un periodista intentó generar una polémica diciendo conocer a la "verdadera Mireya". Esta era uruguaya a la que llamaban "La Oriental" y cuyo verdadero nombre era Margarita Verdier, una bailarina muy admirada por sus habilidades en la danza. Esta historia nunca pudo establecer la relación entre el autor del tango y la bailarina uruguaya. La falta de asidero convirtió esta noticia en una mera anécdota.
Finalmente Héctor Benedetti nos dice en su libro "Las mejores letras de tango" (Editorial Seix-Barral): «La rubia Mireya motivó una abundante literatura, que no hubiera tenido de ser un personaje real. Se le crearon biografías y anécdotas dudosas; Julián Centeya la menciona en una milonga, quizás al solo efecto de la rima».
La Rubia Mireya (1948)
Dirección: Manuel Romero
Guión: Manuel Romero
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