LA DUDA («Les diré»; milonga sureña). Roberto Malestar con guitarras /de Julián Martín Castro
Автор: Roberto Malestar
Загружено: 2025-03-27
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Para la apreciada amiga y gran folclorista argentina Nora Ábrego (doña Nora Susana Abrego), a quien tanto valoró el inmortal Tordillo, Óscar del Cerro.
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LA DUDA («Les diré»; milonga sureña). Roberto Malestar con las guitarras de Óscar del Cerro (1974). Grabación vocal realizada el 22 de marzo de 2025
Música y letra: Julián Martín Castro // Arreglos letra: Óscar del Cerro (1970) & Roberto Malestar (2025)
¿Cómo supe?, les diré…: vivía espiando una duda,
güella de una burla muda que mucho tiempo rastrié.
Duda que yo la campié hasta que la descubrí…
y cuando la conocí quería desconocerla;
negarla a gritos, no verla, volverla a arrancar de mí…
Tenía duda de Almada sin ver ni hallar otra prueba,
más que la sonrisa de Eva y una profunda mirada.
No les oí decir nada, pero el silencio habla igual.
Él, de mirada sensual; ella, indecisa y sonriente,
plegaba distraídamente los bordes del delantal.
Después de esa escena muda que vi entre Almada y Eva
nunca conseguí otra prueba que disipara mi duda.
Siempre la sospecha cruda atormentaba a mi ser;
y tentado por saber, un día le hurdí una trama,
descubriendo de mi amada la ingratitud del querer.
Una vez maté un potrillo, y algo cruzó por mi mente:
teñí en su sangre caliente hasta el mango mi cuchillo.
Monté sobre el doradillo y al galope me largué;
a mi querencia llegué con el cuchillo en la mano
y, ensayao de antemano, secretamente le hablé:
«Tomá…, tomá, limpiá mi cuchillo, que recién en la bajada
pelié con mi amigo Almada y como hombre lo maté.
Panza arriba lo dejé por indecente y zafao,
porque me dijo el malvao que conmigo eras infiel;
que tu cariño era de él, y por tu amor lo he matao.»
Tomó el cuchillo azorada y sobre la parte roja
cubrió de besos la hoja diciendo desesperada:
«¡Ésta, ésta es la sangre de Almada, y Almada es mi único amor!»
Yo, tragando mi amargor; ella, clamando a su amante,
compartimos del instante los dos el mismo dolor…
Le dije…: «encontré quebrao al potrillo de la overa,
y pa’ que más no sufriera con éste lo he despenao.
Podés vivir sin cuidao, que si hay una herida aquí
es la que me has hecho a mí al saber que sos de Almada…,
porque no hay pior puñalada que la de perderte a ti...»
Duda que vive escondida es mejor no esclarecerla;
¡muchas veces por saberla se llora toda la vida!
Siempre una duda sabida nos abre una cicatriz.
Una verdad en un tris oscureció mi pasao…,
pues mientras viví engañao yo era el hombre…
yo era el hombre más feliz.
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