LA MADUREZ CRISTIANA Y LA UNIDAD EN EL CUERPO DE CRISTO
Автор: Responsables con Dios
Загружено: 2026-01-24
Просмотров: 62
Описание:
LO IMPERATIVO DE LA MADUREZ ESPIRITUAL EN TIEMPOS DE DISCORDIA
En el devenir de la vasta y a menudo turbulenta historia del pueblo de Dios, pocas virtudes han sido tan asediadas, y a la vez tan cruciales, como la unidad de los creyentes. Las Sagradas Escrituras, nuestra norma de fe y conducta, nos enseñan con absoluta claridad que la verdadera Sabiduría —aquella que desciende de lo Alto— no produce un espíritu contencioso ni beligerante, sino un corazón dilatado por la Gracia y dispuesto a la paz.
Es una realidad ineludible que el pueblo escogido se encontrará frecuentemente dividido en opinión sobre asuntos no fundamentales. Nos referimos a aquellas cuestiones que la teología denomina “adiaphora” (“cosas indiferentes”), asuntos que no tocan la esencia principal de la Salvación ni la moral absoluta. Ante éstas coyunturas, se debe proceder con una prudencia exquisita y una tolerancia santa. Al momento de exigir o derogar el cumplimiento de alguna práctica que no esté explícitamente condenada ni ordenada por la Sana Doctrina, la cautela debe ser nuestra guía para evitar que las diferencias de criterio degeneren en una ruptura abierta, un cisma o división que desangre el Cuerpo de Cristo.
Esta premisa es vital y requiere una distinción quirúrgica para evitar heridas. No estamos hablando bajo ninguna circunstancia, de comprometer la Verdad fundamental del Evangelio, ni de negociar los dogmas innegociables de nuestra fe cristiana. Nos referimos a cómo tratamos las cuestiones circunstanciales donde la Escritura no es dogmática. El Espíritu Santo, a través del registro bíblico, nos muestra que la disciplina apostólica era dulce, persuasiva y apacible en los asuntos intrascendentes. El apóstol Pablo, un gigante de la fe, en los asuntos triviales se negaba a obligar a los hombres a actuar contra su conciencia; prefería dejarlos bajo la dirección e iluminación progresiva de Dios, tal como se detalla magistralmente en el capítulo catorce de la Epístola a los Romanos.
Para otorgar mayor peso y solemnidad a este principio, en Filipenses capítulo tres, versículo quince, el Apóstol explica a la iglesia que “somos perfectos” posicionalmente, porque nuestra Justificación en Cristo es completa y nuestra meta de seguirle y adorarle es única; pero aun “somos imperfectos” en nuestra experiencia de las cosas, debido a nuestra comprensión finita y limitada de los Misterios Divinos. Por consiguiente, la unidad de la Iglesia no puede descansar en la uniformidad forzada de pensamiento en cada minucia, sino en la percepción común de la Gloria de Cristo y en la confianza absoluta de que el Espíritu Santo es el único Pedagogo capaz de corregir los errores del entendimiento humano.
En este sentido teológico, podemos afirmar tres verdades: primero, la perfección cristiana a la que alude el apóstol se fundamenta en la resolución inquebrantable de seguir y servir a Cristo; segundo, la unidad cristiana es el resultado natural de esa convicción y fidelidad común que tienen los creyentes; y tercero, la esperanza cristiana es la certeza de que, donde nuestro intelecto falla o es insuficiente, la Gracia iluminadora de Dios completará Su obra en nuestras almas.
Por tanto, la verdadera unidad de la Iglesia no nace de la conformidad externa, sino de la caridad interior que brota del nuevo corazón. Nuestro amor a Dios es lo que determina la unidad fraternal entre los creyentes, si realmente amamos a Dios sobre todas las cosas, todo lo que decidamos hacer estará bien. Esto lo enseña el apóstol Pablo en Primera de Corintios capítulo dieciséis, versículo catorce cuando dice: “todas vuestras cosas sean hechas con amor”.
Si callas, calla por amor; si hablas, habla por amor; si corriges, corrige por amor; si perdonas, perdona por amor. “Si en nuestro corazón y alma tenemos la raíz del amor a Dios, tengamos por seguro que de esa raíz no puede brotar sino lo bueno y justo”. Porque donde el amor cubre la multitud de fallas y diferencias, la paz reina no por ausencia de conflictos, sino porque guiados por la Sabiduría Divina, a cada cosa se le da el lugar que le corresponde según su naturaleza y propósito, sin comprometer la Justicia.
Повторяем попытку...
Доступные форматы для скачивания:
Скачать видео
-
Информация по загрузке: