¡DIOS NUNCA TE FALLARÁ! - Lamentaciones
Автор: Carmen Camino
Загружено: 2025-06-23
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Lamentaciones 3:22-23 dice, Por la misericordia del Señor no hemos sido consumidos; ¡nunca su misericordia se ha agotado! 23 ¡Grande es su fidelidad, y cada mañana se renueva!
Cuando Melisa y su esposo, Héctor, se casaron, ellos decidieron buscar la voluntad de Dios para sus vidas, y encomendarle a Él su futuro. Cuando su segundo hijo nació con Síndrome de Down, ellos quedaron deshechos. Su primera reacción fue de dolor, de shock, de incredulidad.
Sin embargo, el mismo día en que el bebé nació, Dios les dijo en Filipenses 4:6-7, No se preocupen por nada. Que sus peticiones sean conocidas delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias, 7 y que la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guarde sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.
Dios usó este versículo para poner paz en sus corazones, y darles un amor increíble por su precioso bebé. Sin embargo, los días difíciles no habían terminado para ellos. Nueve años después, su cuarto hijo fue diagnosticado con cáncer. Antes de que él cumpliera tres años. el niñito murió.
El shock, el dolor y la tristeza entraron de nuevo a su mundo. Y nuevamente, ellos encontraron ayuda en Dios y Su Palabra. Melisa dijo, “Cuando el dolor nos agobia, nos volvemos a la Palabra de Dios, y a Su regalo “de vida eterna” por medio de Jesucristo.
Cuando los problemas de la vida nos golpean, como olas gigantescas, podemos recordar que la compasión de Dios nunca falla. Solo Él puede darnos la esperanza que necesitamos.
La desesperación es una emoción casi intolerable. Cuando las tormentas golpean nuestras vidas, muchas veces, perdemos las esperanzas. Pero Dios está siempre ahí para encontrarse con nosotras, en nuestro momento de necesidad.
Si alguna vez has estado agobiada por una gran pena, que ni siquiera podías hablar, entonces podrás entender las emociones de Jeremías, mientras escribía este libro de Lamentaciones.
Jeremías no podía controlar el llanto por la muerte de Jerusalén, y la captividad de los israelitas por sus pecados. Las lágrimas del “profeta llorón” parecían salpicar en cada página. La escena había sido devastadora – la ciudad de Dios, el lugar de Su templo, el centro sacerdotal de la nación – había sido saqueada. ¡Estaba totalmente destruida!
Los muros habían sido derrumbados y miles habían sido asesinados o llevados cautivos. El templo había sido derribado. Parecía que los escogidos de Dios habían sido escogidos para una catástrofe. La conexión del mundo “entre el cielo y la tierra” había sido rota.
El libro de Lamentaciones es exactamente lo que su nombre implica – es un lamento. Es un sollozo de dolor del profeta Jeremías, sobre la destrucción de Jerusalén y su templo. Es un grito de angustia que subía de los escombros mismos.
Si alguna vez has sido traicionada por una amiga… ¡tú sabes cuan dolorosa esa traición puede ser! Si fuiste abandonada por tu esposo, o por tu padre o madre, tú sabes cuan desgarrador puede ser sentirte desamparada.
Si tuviste que enterrar a un ser querido, tú sabes el dolor que esto te causó. Si tú has estado en esa situación, o si la estás pasando en estos momentos… ¡TU NO ESTÁS SOLA!
Piensa en los últimos dos o tres meses, ¿con cuántos corazones quebrantados te has encontrado? ¿Cuántos espíritus heridos has visto? ¿Cuántas historias de tragedias has leído? Y la lista sigue y sigue…
Momentos como estos pueden cegar nuestra visión y destruir nuestros sueños. En medio del quebranto, ver a Dios puede hacer maravillas en nuestro propio sufrimiento. Dios nunca está más cerca de nosotras, que cuando estamos dolidas.
Es por eso, que nuestros momentos de dolor pueden volverse en nuestro mejor regalo de Dios. Tal vez, es en nuestro dolor, que podemos ver a Dios, como nunca antes lo habíamos visto.
En medio de su dolor, Jeremías vio un rayo de esperanza en todo el pecado y dolor que había a su alrededor. Por eso dijo, Por la misericordia del Señor no hemos sido consumidos; ¡nunca su misericordia se ha agotado! 23 ¡Grande es su fidelidad, y cada mañana se renueva!
La palabra “misericordia” significa sentir compasión por los que sufren, y ofrecerles ayuda. Ser caritativa. Y como la cualidad de Dios es de ser perfecto, Él perdona los pecados de la gente. ¡Las misericordias de Dios se renuevan cada mañana! Cada día Dios nos expresa Su amor de manera fresca y personal.
Así que estemos atentas todos los días, y observemos como Dios nos demuestra Su amor y compasión. Este pasaje de Lamentaciones es como encontrar un diamante en medio de un montón de carbón. A través del juicio, Jeremías podía ver la misericordia de Dios. Él tenía la seguridad de que Dios no consumaría a Su gente.
En medio de los horrores del juicio de Dios -- que la gente misma se había buscado por su propio pecado -- este pasaje revela la compasión del corazón de Dios. ¡A Dios no le gusta enjuiciar! ¡Él no hace sufrir a Sus hijos por las puras!
¡Sus misericordias se renuevan cada mañana! En medio de su dolor, Jeremías recordó,
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