El juez Villegas escribe la carta a los Reyes Magos del político corrupto: la ley Bolaños y algo más
Автор: ESdiario TV
Загружено: 2026-01-03
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Описание: Feliz año y también feliz Navidad porque las fiestas navideñas todavía no terminaron. Tenemos los Reyes. ¿Y qué le vamos a pedir a los Reyes Magos? Bueno, pues ya lo sabemos. Todo el mundo en última instancia les pide salud, dinero y amor. Yo, como juez, pues podría ser más original y pedirles más justicia para el año 2026 y que la política no se inmiscuya en los tribunales. Pero eso está bastante visto porque llevo diciendo durante todo el año 2025. Intentemos una aproximación distinta, que no caiga en el tópico. Imaginemos que somos uno de estos políticos corruptos, uno de estos delincuentes que han salido a la luz pública durante el año 2025, que menudo año de escándalos como consecuencia de la actuación de los jueces instructores y de la Guardia Civil, de nuestra Policía Judicial, en particular de la UCO. ¿Qué le pediría a los Reyes Magos? Le pediría en síntesis una justicia politizada. ¿Y eso cómo? Bueno, pues por un lado acabar con el sistema de las oposiciones para que quienes accedan en el futuro a la carrera judicial de alguna manera tengan que pasar algún filtro ideológico, control político. Así por lo menos nos ahorramos sorpresas con los futuros jueces. No olvidéis que este señor corrupto es un señor importante, tiene conexiones con la política. Luego, de alguna forma tendría esperanzas en influir para que los futuros jueces fuesen de su cuerda o por lo menos algunos. Pero la petición estrella, sin lugar a ningún tipo de dudas, sería acabar con los jueces instructores y reemplazarlos por fiscales investigadores. Por cierto, que esta petición no solamente es suya, hay muchísimos académicos, estudiosos de la doctrina, gente muy sesuda, con mucha masa gris, que piden lo mismo. Pero nuestro amigo corrupto, ¿por qué lo pediría? Por una cuestión esencial, porque los jueces instructores son independientes, con lo cual no hay ninguna posibilidad de que la política influya sobre ellos. Sin embargo, los fiscales son autónomos. No confundamos independencia con autonomía, con lo cual algún resquicio siempre hay para que la política pueda influir. Y qué decir tiene que esta reforma vendría acompañada a bombo y platillo de un gran aparato propagandístico publicitario en el que se dijera que se ha reformado el Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal para reforzar las garantías de autonomía. Pero ojo, amigo, por mucho que se refuerce, siempre que quede un pequeño resquicio, nuestro amigo corrupto tendría esperanzas. Da igual que la conexión con la política sea cercana o lejana, mucho o poco, con tal de que haya un poquito, un poquito, nuestro corrupto estaría satisfecho porque tendría la posibilidad de mover hilos. Y por muy poco que influyera, a veces en la vida, la diferencia entre el éxito y el fracaso está en algo nimio, pequeñísimo. Pensemos en las carreras de caballos en las que a veces gana un jinete solo por un morro, bueno, ¡menudo morro que tienen algunos también! Además, y esto no es tan conocido, el corrupto querría que se consolidasen los tribunales de instancia. Los tribunales de instancia suponen, por un lado, sin lugar a dudas, una mayor injerencia del ejecutivo en los órganos jurisdiccionales, con lo cual a nuestro amigo corrupto le parecería muy bien, pero sobre todo supone destruir el equipo que forma el juez con sus funcionarios o los funcionarios con su juez, que es esencial, absolutamente esencial, para descubrir el delito. Ahora quieren desarticularlo, que el juez no tenga funcionarios, que las diferentes tareas se troceen por equipos, que no tengan conexiones entre ellos. Lo visten como una mayor especialización. En la práctica, lo que supone es desintegrar el juzgado, que es una institución del siglo XIX que deberíamos conservar siempre porque se instauró como una garantía de un estado liberal frente al absolutismo. También querrían amordazar a los jueces, ni que decir tiene, para que no puedan hablar en público, vaya a ser que conciencien a los ciudadanos de lo que está pasando. Los jueces bien calladitos. Además, querrían que el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), que es el que nombra a los altos cargos judiciales en el Reino de España, siguiera como ahora nombrado por nombrado a su vez por las cámaras parlamentarias. Y así se podría hacer el reparto de cromos, de manera que el Tribunal Supremo, las presidencias de las Audiencias Provinciales, etcétera, pues se pudieran distribuir entre los jueces según su toga roja o azul. Que, por cierto, los nombramientos que está haciendo este Consejo General del Poder Judicial, con tanta esperanza que habíamos depositado en su presidenta, son lo de siempre. Repartir por cuotas ideológicas. Bien marcado cada candidato, a fuego en la piel con la herrería de los progresistas y conservadores.
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