¿En qué consiste la consagración a María?
Автор: Padre Andrés Esteban López Ruiz
Загружено: 2017-10-24
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Queridos hermanos: ¿En qué consiste la Consagración a María?
Siguiendo las enseñanzas de San Luis María Grignion de Monfort
1. La consagración a María es una renovación de nuestro Bautismo.
La consagración a María es la verdadera devoción que le debemos a nuestra Señora, una devoción que nos conduce a renovar nuestra consagración bautismal a través de ella. Le pertenecemos a Dios nuestro Padre porque su Hijo Jesucristo nos ha adquirido con su preciosísima sangre (1 Co 6, 20) y nos ha hecho templos de su Espíritu. Sin embargo, no hemos sabido permanecer en el Señor y cumplir nuestras promesas bautismales. Por eso ser devotos a María es renovar con ella, en ella y para ella nuestra pertenencia al Señor. La consagración a María, en primer lugar, es una renovación de nuestras promesas bautismales. Nos consagramos a María para pertenecerle más plenamente a Dios, al Padre como sus Hijos, al Hijo como miembros suyos y súbditos de su reino y al Espíritu Santo como sus moradas. Por eso nos entregamos a María para que siendo totalmente suyos, seamos totalmente de Dios, para que ella nos auxilie en nuestra vida cristiana.
2. La consagración a María es una respuesta a la llamada a la santidad
Todo verdadero devoto de la Virgen María es conducido por ella a una comunión más profunda con Dios. Esta comunión con Dios es una verdadera transformación que nos conduce a la vida de santidad. Sin embargo, esta vida de santidad nos es imposible lograrla y vivirla. El señor nos dice “Si mi nada pueden hacer” (Jn 15, 5) y es verdad grandísima que necesitamos todo de Dios y de su gracia. Precisamente por esto recurrimos a María y nos consagramos a María. Para que así como a través de ella nos llegó la salvación de su Hijo Jesucristo y con él todas las gracias, a través de ella podamos recibir la gracia que necesitamos para ser santos, conservarla y acrecentarla.
3. La consagración a María es una consagración perfecta a Jesucristo
Queremos pertenecerle absolutamente a Jesucristo Nuestro Señor y Salvador. Él nos ha adquirido por su preciosa sangre, pero para entregarnos, dedicarnos y ofrendarnos totalmente a Él tenemos que renunciar totalmente a Satanás, al pecado, al mundo y a nosotros mismos. Y como esta es una obra tan grande, tan ardua y tan batallosa, hacemos nuestras renuncias para entregarnos a María, de modo que siendo de ella, ella pueda ir purificando en nosotros todo lo que nos falta de renuncia para poder ser totalmente del Señor Jesús. Es una consagración perfecta a Jesucristo no porque en el momento en el que la hagamos será perfecta nuestra pertenencia al Señor, sino porque entregándonos a María quien le pertenece perfectamente a Dios, nos confiamos en que si somos fieles a la consagración a ella, ella hará plena nuestra consagración al Señor.
4. La consagración a María es una consagración de esclavitud.
Al consagrarnos a María nos entregamos tan plenamente y definitivamente que nuestra consagración se puede comparar a una esclavitud. Nos hacemos verdaderos esclavos de María porque nos sometemos libremente y amorosamente a su voluntad y a través de ella a la voluntad de Dios que están siempre en perfecta armonía. No es una esclavitud forzada sino una esclavitud de amor y libertad, de confianza y abandono filial. Así, haciéndonos esclavos de María, nos hacemos junto con ella esclavos del Señor para que se cumpla su voluntad en nuestras vidas.
5. La consagración a María es preparación al reinado de Jesucristo
Al consagrarnos a María nos entregamos a ella para que ella reine en nuestras vidas, y a través de su reinado reine plenamente Jesús en nuestros corazones, en nuestras palabras, en nuestras obras, en nuestras decisiones, en nuestras familias y en todo el mundo. Quien quiera dedicarse al reino de Cristo tiene que preparar su reinado dedicándose a María pues el reino de Dios nos ha llegado a través de ella y a través de ella Cristo reinará más plenamente en nuestras vidas.
Preparación a la consagración
La preparación a la consagración consiste en 33 días de oración y ejercicios espirituales. Se trata de meditar en lo que consiste la consagración en disponernos para hacerla más plenamente a través de un método establecido por Monfort en sus misiones parroquiales. Meditaremos sobre nosotros mismos, todo lo que en nosotros necesita ser transformado, sobre el Espíritu del mundo, sobre la necesidad que tenemos de María para nuestra santificación, sobre la verdadera Devoción a María, la consagración a María y cómo vivirla.
El día de la consagración
El día de la consagración después de haberse preparado adecuadamente es conveniente participar en una misa festiva en la que se haga la consagración. Si no es posible hacer la consagración dentro de la misa se puede hacer fuera de la misa. Es preferible que si se hace fuera de la misa la consagración la tome y la confirme un sacerdote para darle formalidad al acto. Si no fuera posible podría hacerse la consagración a María delante de u
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